15ª EDICIÓN 2016

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El Teatro está de Fiesta ¡Celebremos!

15ª EDICIÓN 2016

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Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara

México

Hamlet

Dinamarca

Fausto

Eslovenia

Arrabal

USA

Slava´s SnowShow

Rusia

iD

Canada

El teatro está de fiesta. ¡Celebremos!

¿Por qué el teatro ha de ser una esta? En primer lugar, en lo que concierne a nuestro país, para invocar y ojalá este año darle la bienvenida a una paz muy anhelada. Y en segundo lugar, en lo que afecta al resto del mundo, para conjurar las crisis que acorralan y deprimen al ser humano contemporáneo.

El teatro y las artes escénicas que se fusionan con él, como la danza-teatro o el performance, quizás por su carácter efímero, o quizás porque como ningún otro arte expone el cuerpo de los artistas en el escenario, es capaz de ir tan lejos como lejos ha llegado el dolor humano, y es capaz de responder a eso que hemos dado en llamar las crisis del mundo contemporáneo con una explosión de formas y géneros que se mani- estan audaces. Pero —y eso es lo sorprendente del teatro—, habla del sufrimiento

de la gente en su vida privada o cotidiana y en su vida social o pública con un derroche de imágenes fascinantes, que tienen la contundencia de las artes visuales, o con unos textos llenos de metáforas elaboradas y de razonamientos difíciles, que no tienen nada qué envidiarles a la literatura ni a la losofía.

El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá ha asumido siem- pre un “deber de realidad” en su programación, así como se habla hoy de un “deber de memoria”; no porque consideremos que el teatro tenga el compromiso de representar la realidad, sino porque profundiza en ella, la enriquece y la vuelve luminosa con su enorme capacidad de re exión y de poesía.

Hoy en día la versatilidad y la formación integral de los drama- turgos, directores y actores son características que se ponen de relieve en obras asombrosas, que tratan de manera inteligente, bella, e incluso espectacular, las temáticas más signi cativas de nuestra contemporanei-

dad. El teatro nos emociona, nos divierte y nos conmueve, pero también nos educa, en la medida en que pone por un momento en el centro de nuestro pensamiento y en el centro de nuestra sensibilidad temas urgentes e imposibles de eludir, como los daños causados por los excesos de la violencia, el sueño frustrado de la migración, el aumento de la pobreza y la desigualdad en el mundo, el duelo sin tregua de las víctimas, o la vigencia de múltiples formas de discriminación y de múltiples formas de violencia de género, la imposibilidad de comunicarnos con el otro y otros tantos malestares de nuestra existencia cotidiana.

Pero el teatro nos trae también la esperanza que necesitamos en dosis altas en este momento de reconciliación que busca Colombia, con obras que sacan a pasear nuestra infancia a las calles y a las salas de los teatros, con obras cargadas de la energía juvenil de las danzas urbanas que se toman el espacio público en libertad, con clowns en cuyo mundo fascinante la tristeza y la felicidad se complementan con ternura, o con el movimiento de esos cuerpos con alma que trascienden los límites de la gravedad.

México vive un gran momento teatral. Uno de sus síntomas más visibles es que en todas las alfombras rojas hay actores y directores mexicanos premiados. Eso es el resultado de la inmensa creatividad y profesionalismo de sus artes escénicas, pero también de un país con una enorme diversidad cultural que da pruebas de inclusión en el escenario. Con México como País Invitado de Honor el XV FITB hace un recono- cimiento a sus grandes dramaturgos y a sus grandes compañías; a los teatristas jóvenes y a los consagrados, a sus versiones actualizadas de los clásicos y a su dramaturgia original y experimental, a su teatro de sala y a su teatro para calle y escenarios no convencionales, a su música y a sus estas populares.

Desde el otro extremo del mundo, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y las Islas Feroe invaden nuestros sentidos con una muy particular visión de la integralidad de las artes escénicas. Tres grandes espectáculos de danza; una obra de teatro físico y una de marionetas; un clown inalámbrico; una versión desbocada de un clásico ruso; un Hamlet musical y un homenaje sueco a una de las películas más amadas de Bergman, traen el escenario nórdico al XV Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Para conmemorar los 400 años de la muerte de Shakespeare, el Festival ofrece una programación que mostrará cuán actuales son sus obras en nuestros días. Shakespeare nos habla de las luchas sanguinarias por el poder, de los límites de la codicia de los hombres, de la violencia contra las mujeres y de la discriminación racial.

Otro tanto ocurre con las versiones de otros clásicos, que plantean temas como el derecho a la tierra, los despojados del mundo, o que denuncian la corrupción en la política, o el funcionamiento de la justicia como una mercancía; obras que hablan de la confrontación del hombre con la cultura de masas, o que vuelven a preguntarse nalmente qué es un hombre.

Un nuevo maridaje entre dos artes que se consideraban antagónicas dan su propia lección de paz con los homenajes que le rinde el teatro al cine italiano, al de Bergman, al expresionismo alemán, al cine de acción, al cine negro y al documental. Otra fusión, ya no tan reciente pero cada vez más sorprendente, es la de las obras de danza teatro y el musical.

Aquellos que siguen el Festival alimentan cada dos años su álbum personal, su memoria de las grandes obras que han visto en cada edición, las imágenes de esas obras inolvidables que han marcado o cambiado su percepción de las artes escénicas. Este XV Festival seguro aumentará ese repertorio de nostalgias y alegrías con sus 47 obras internacionales de sala y sus 6 obras gratuitas de calle, con sus 125 obras de sala colombianas y sus 40 obras gratuitas de calle.

Hoy, tras 15 ediciones y 28 años de fe en Colombia, desde ese día en que Fanny y Ramiro se aliaron para inventarlo, el Festival sigue ansioso de paz como el resto de los colombianos que —gracias también a los retos que nos exige el teatro— se han educado en la tolerancia por las ideas y maneras de vivir del otro y en el respeto a todas las diferen- cias. Hoy, el Festival, ansioso como todos de poder presentar una nueva cara del país, una cara alegre y esperanzada, una cara de quinceañero, como la del XV Festival, llena de ilusiones en el porvenir, vuelve a estar de esta. ¡Celebremos!

No quiero terminar estas palabras sin agradecer el apoyo inva- luable de la Junta Directiva del Festival y el compromiso incansable del equipo de trabajo que cada dos años ayuda a convertir este sueño en realidad.

Anamarta de Pizarro
Directora Ejecutiva del FITB.

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